Imagino que es un evento canónico en la vida de todo el mundo, pero seguro que más de una vez te ha gustado una chica o un chico, probablemente en el instituto, cuando se despiertan las hormonas y todos los problemas son a vida o muerte. Seguramente, digo, te ha gustado una chica o un chico inalcanzable, o muy por encima de tus posibilidades. O al menos eso crees. Luego la vida es muy extraña y el camino acaba juntando parejas improbables, pero te gusta y empiezas a montarte tus propias historias en la cabeza. Interpretas señales, haces cábalas, sabes que es imposible, pero, ah, las cabezas.
Y un día te enteras de que lleva semanas saliendo con otro chaval.
La decepción, la vergüenza. Se te cruzan por la cabeza todas las películas que te montaste. No echo nada de menos aquellos tiempos, pero estos días no he podido evitar recordar aquellas sensaciones. Hoy han salido publicados por fin los finalistas del Premio Literario Amazon 2026. Enhorabuena a todos los merecidos finalistas. Entre más de siete mil obras, han sido los escogidos.
Y sí, claro que me jode. Pero, a diferencia de aquel entonces, no me da vergüenza reconocerlo. Me hace humano: me hubiera flipado estar entre los elegidos, claro que sí. Y es natural, tanto como no estarlo. Es muy difícil destacar. Seguramente entre esas siete mil haya más de una y más de cien novelas mejores que la mía, más entretenidas, más comerciales. Y seguramente también haya grandes novelas que, por una razón u otra, no hayan conseguido superar todos los filtros..
No pasa nada. Se sigue intentando.
Al fin y al cabo, lo importante no son los premios, ni siquiera las ventas (aunque ayuden) o las críticas. Es simplemente pasarlo bien. Enhorabuena de corazón a todos los escogidos. Que gane el mejor (aunque yo ya tengo un favorito por la portada).
No sé si el año que viene me encajarán las fechas o incluso si probaré suerte en alguna editorial, pero, como dijo Vini:
«Eu farei 10x se for preciso».

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