Esta web nació de una idea sencilla, durante un paseo por el campo el 29 de abril de 2014. Por aquel entonces llevaba la comunicación del Ayuntamiento de Villanueva de la Torre (el pueblo de Alba y Esther, si has leído Las Palmeras) y surgió la idea de señalizar y dar a conocer unos caminos por las afueras, recorriendo parte de la ZEPA y avistando avutardas, que son como bombonas con patas.
¿Qué tiene esto que ver con el mundo de lo paranormal? Exacto: nada. Ese es el tema. Caminando a plena luz del día junto a algunas vecinas, Edu, que era el técnico encargado y un gran experto en naturaleza, y la alcaldesa de entonces, Marta Valdenebro, que me dio la alternativa en esto de la comunicación municipal, surgió la conversación espontáneamente y, juro por Raúl González Blanco, sin que yo la dirigiera. ¡Fantasmas! Uno de mis temas favoritos, un descanso entre conversaciones políticas y explicaciones sobre la senda.
No recuerdo bien cómo surgió. Ni siquiera recuerdo qué experiencias contaron, pero sí recuerdo llegar a una conclusión: joder, todo el mundo ha visto algo o conoce a alguien cercano que ha visto algo. El runrún me duró días y, hablando con mi amigo Fer, abogado, surgió la idea de esta web: un formulario sencillo para recoger experiencias.
Si acabas de llegar: no, no lleva abierta desde hace quince años. La vida transcurre por senderos misteriosos, con y sin avutardas, y la web sobrevivió apenas un año, en el que recogí unos pocos casos y otros tantos creepypastas. Pero, por algún extraño motivo, conservé el dominio. Bueno, no tan extraño: es que mola mucho, hevistounfantasma.com. Así que, cuando me vi en la necesidad —entiéndase «necesidad» como conveniencia, más bien— de crear una web de autor, pensé que era la oportunidad perfecta para traer de vuelta aquella vieja web.
Y es que me sigue generando mucha curiosidad saber qué hay al otro lado. Cada vez más, porque muchos de los que estaban entonces ya no están y nosotros algún día tendremos que partir.
Volviendo al leitmotiv, creo que los árboles no nos dejan ver el bosque. Consideramos imposibles o locuras las historias de fantasmas, las mantenemos alejadas de la universidad y del raciocinio porque nos da vergüenza, porque «eso no pasa en la vida real»; pero, al mismo tiempo, todos tenemos una historia.
Quizás, si recopilamos todas, nos demos cuenta de la verdadera dimensión del fenómeno y nos atrevamos a estudiarlo con seriedad, sin espíritu de feriante, con la mente abierta para aceptar que mil casos con explicación no invalidan la siguiente historia. Puede que no descubramos nunca nada, pero ¿y si…? ¿No sería el mundo un lugar mejor si supiéramos que de verdad hay consecuencias? Claro que entonces, tal vez, perdiéramos nuestra libertad. ¿Pastilla roja o azul?
Y tú, ¿has visto un fantasma?

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